Cada fumador contribuye a que mueran al año 40.000 fumadores activos y 5.000 fumadores pasivos.
Supongamos que en España mueren 45.000 personas al año por causa del tabaco (tres veces mas que por el alcohol, siete veces mas que en accidentes de tráfico, setecientas veces mas que por violencia de género).
Cada fumador contribuye a que mueran 45.000 personas, la cosa se complica cuando de esos 45.000, 5.000 personas muertas no son fumadores. Es decir que cada fumador contribuye a que mueran al año 40.000 fumadores activos y 5.000 fumadores pasivos (gente que no fuma pero está cerca de un fumador, inhalando sus humos tóxicos). Hay que indicar que esos 40.000 muertos son fumadores activos, pero también son fumadores pasivos del resto millonario de fumadores.
Hasta aquí, todo parece de lo mas normal, pero pongamos que uno de esos millonarios de fumadores, ha jurado que velará por la salud de los demás, las veinticuatro horas del día, es decir el Juramento Hipocrático, con vigencia en el sector médico desde hace 2400 años, es decir, 400 años antes del nacimiento de Cristo. Me estoy refiriendo al Médico de profesión.
Es decir los médicos fumadores, no solamente no curan y dan mal ejemplo, sino que con su vicio caprichoso, contribuyen a la muerte de 45.000 personas, que se suponen potenciales pacientes suyos.
La cosa no para aquí, porque resulta que te puedes encontrar a algún médico colaborador en la muerte de 45.000 personas, sino que encima están dando charlas sobre lo malo que es el tabaquismo o lo mal que le sienta el humo de tabaco a los niños y asmáticos. Dicho de otra forma, pecadores habituales y cotidianos enseñando a no pecar a otros pecadores comunes. Es para reírse sin ser un chiste, pero a ver quien se ríe habiendo detrás de este asunto 45.000 muertes al año, solamente en España.
Si esto ocurriera por un motivo político me gustaría saber lo que pasaría, o que todos los muertos fueran de una sola ideología política. No se si se podría considerar un genocidio del pueblo español, causado por el propio pueblo español. Pero como es una costumbre bien arraigada, parece ser que es un problema que preocupa a bien pocos. Comparado con la preocupación con otros problemas, (mucho mas arraigados en la costumbre popular y natural), que tienen menos victimas.
Pongamos algunos ejemplos comparativos, que nos haga salir de nuestro costumbrismo, el cual como árbol nos impide ver el bosque.
1. Pongamos al exviolador del ensanche (ya ha cumplido su pena), dando clases de educación sexual en un instituto, dando por hecho que es un gran profesional y que los alumnos están muy contentos con él.
2. Pongamos un maltratador habitual, dando charlas a personas maltratadas. Eso si, un profesional con un currículo maravilloso y querido por todos.
3. Pongamos un profesor de guardería, que en sus vacaciones se va a Tailandia para hacer turismo sexual con menores. Eso si, es un profesional magnífico.
Evidentemente, nos resulta inconcebible, no quita que puedan hacer unas programaciones magníficas, pero quien en su sano juicio, pone a la zorra a cuidar de las gallinas. Está claro, que habrá que poner a otras personas, para atender a las personas que quieran dejar de fumar, es fundamental predicar con el ejemplo y una falta de responsabilidad por parte de los organizadores, el poner a fumadores y médicos fumadores, a impartir estos cursos, charlas, etc. En la enseñanza es muy importante “predicar con el ejemplo”.
El Colegio Oficial de Médicos, debería tratar de solucionar este asunto, para mi, todos estos médicos fumadores, son unos perjuradores del Juramento Hipocrático, y hacen un flaco favor a la sociedad, como médicos, pues su ejemplo es nefasto.
