Manifestaciones

Que no deberíamos de aguantar a la familia de Raúl Centeno y Fernando Trapero

            Por primera vez asistí a una manifestación a lo largo de mi vida, 47 años. Ha sido la manifestación organizada por la AVT en Madrid el sábado 25 de noviembre. De Úbeda fuimos un grupo de cuatro personas, fueron otras muchas las que llamaron a la sede del PP porque querían ir, pero recibieron como respuesta “tenemos órdenes de arriba de no organizar nada” Esperanza Verde se vio desbordada.

            Mi experiencia fue magnífica, llevábamos nuestra pancarta:

ZP TRABAJA PARA ESPAÑA

SEPARATISMO = CERO

                ESPAÑA       =   UNA

Duro unas dos horas, la organización, comportamiento de los manifestantes fue perfecta y el final, después de varios discursos muy emotivos tocó el Himno de España. Con todo lo que algunos quieran hacer ver esta manifestación no era por motivos políticos, que muchos de los asociados a AVT voten o estén afiliados al PP no quiere decir que hagan lo que les diga el PP. La participación fue masiva unas 500.000 personas.

            Por el contrario la concentración del martes cuatro de diciembre fue cortísima, apenas cinco minutos, muy poca participación, unas 7000 personas, totalmente politizada, estaba llena de políticos, sindicalistas, etc., gente que vive de la política. Cuya principal obligación es crispar a los ciudadanos, que nos odiemos los de un bando a los de otro bando, y luego echarle la culpa a los otros políticos como los responsables de la mala sangre, crispación, y odio que corre por España. Esta concentración fue un fracaso, parecían vampiros con ganas de volver a sus guaridas lo antes posible, y eso que quedaba mucho para amanecer, pero lo suyo son las tinieblas, obediencia ciega al maligno, disposición total para manipular, embaucar, generar odio, etc.,

            Discrepo con la AVT, debería de haber asistido, con nuestras banderas, nuestras pancartas, que se hubiera visto la gota que son esos políticos de profesión en medio de un océano de partidarios de la libertad, en contra de los asesinos españoles que se llaman ETA. No he participado en la concentración del martes por la imposibilidad física de asistir. Contribuyo a su duelo con mi lazo de luto que llevaré un mes. Pero el duelo hacia esos Españoles asesinados, merecían todo sacrificio ideológico y de interés político.

            No estoy de acuerdo con el abucheo de políticos, al menos cuando se insulta, pero creo que deben de dar la cara para bien o para mal, pero mucho peor que los abucheos es usar el recurso judicial para castigar a una victima por comentarios ofensivos a un político (aunque sea el presidente de España).

            Que no deberíamos de aguantar a la familia de Raúl Centeno y Fernando Trapero, cuanto será su dolor para agachar la cabeza al que ellos crean culpable, es que la sangre de sus hijos, hermanos, primos, amigos vale menos que nuestro orgullo político. Raúl y Fernando han pasado a engrosar la lista de los Españoles que sabían que podían morir asesinados por terroristas españoles, pero ellos no querían morir. Sus familias y allegados tendrán ese dolor por vida, cualquier Buen Español debe saber aguantar sus improperios (justos o injustos) no por lástima sino por solidaridad, dialogar con ellos, mostrarles nuestro apoyo y agradecimiento, solidaridad total con ellos.

            La sangre de sus caídos es el aglomerante del espíritu de España y de los Españoles.

            Los políticos participantes en la concentración del martes podrían haber dado una muestra de solidaridad, podrían haberse dado las manos en alto y bailar una sardana alrededor de La Puerta De Alcalá, para eso había bastante gente, pero no, ellos a lo suyo al engaño taurino y el embuste bananero.

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